Letargo

El férreo letargo de mañana
choca con la inexplicable obsesión
que tenemos
de programar lo más laborioso
en el horario menos decoroso


El viento frío de un marzo
que parece agosto golpea
y lastima
y ensalza el deseo impetuoso
de estar hibernando como un oso


Pero el día hay que empezarlo,
con sufrimiento, no hay otra opción
que enfrentarlo
y pensar en el querido reposo
que nos deja ir, pero es celoso